
Un espacio de creación para jóvenes intérpretes en tránsito hacia lo profesional
Surfeando la herencia fue el proyecto inaugural de Projecte Escènic Llavor, concebido como plataforma para acompañar a artistas emergentes en sus primeros pasos hacia la profesionalización. La propuesta exploró la identidad de la Generación Z a través de la danza contemporánea, entendida como un espacio de encuentro, memoria y experimentación compartida.
Impulsar un espacio de creación que conecte el ámbito educativo con la práctica profesional, favoreciendo la visibilidad de jóvenes intérpretes en proceso de consolidación. La propuesta acompaña sus primeras trayectorias, ofreciendo herramientas que fortalezcan su identidad escénica y su inserción en el contexto artístico profesional, al mismo tiempo que los vincula con el entorno local y comunitario.
Visibilizar a jóvenes intérpretes en proceso de consolidación, acompañando su transición hacia la práctica profesional. Generación de un espacio de investigación y experimentación, favoreciendo el diálogo entre educación y creación contemporánea, y oportunidades de encuentro con la comunidad artística y el público.
Laboratorios de investigación y creación que emplearon como herramientas técnicas de movimiento —como la danza contemporánea y clásica, la salsa, el high heels, la improvisación y el partnering—, junto con imágenes teatrales y textos generados de forma autorreferencial. El proceso combinó dinámicas colectivas con exploraciones individuales y culminó en una pieza escénica que actuó como puente entre el cierre de la etapa formativa y el inicio de un trayecto hacia la profesionalización.
Este primer proyecto se creó junto a 18 jóvenes intérpretes del Conservatorio de Danza de Granada, quienes participaron en un laboratorio que combinaba investigación y creación colectiva. Tras este proceso de mediación, la experiencia derivó en una producción profesional desarrollada en coproducción con la Cia. Roseta Plasencia, que tuvo su estreno en el Teatro Rialto de València en 2024, dentro del ciclo de programación de Compañías Valencianas de l’Institut Valencià de Cultura.
La experiencia no solo puso en valor la capacidad creativa de la Generación Z, sino que también sentó las bases de una metodología participativa que ha continuado desarrollándose en proyectos posteriores como Col·lectivitats.
El resultado fue una obra que recogía inquietudes, lenguajes y códigos simbólicos propios de la juventud, proyectando hacia el futuro la necesidad de seguir generando espacios de encuentro entre lo artístico, lo educativo y lo comunitario. La pieza destacó la importancia de cuestionar la herencia y confrontar realidades en fricción con el cambio de paradigma generacional que atravesamos en la actualidad.
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